En la era digital, en la era en que todo se puede leer y consumir en una pantalla, en la época en que la experiencia de decodificación se ha multiplicado y disparado en muchas direcciones, el libro en papel debe cumplir una doble rol: por un lado tiene que conservar su función histórica de comunicar y revelar conocimiento y, por el otro, debe operar como un objeto bello y seductor, como un objeto que todos queremos ver y conservar. Esto, porque estamos convencidos de que la experiencia de leer y mirar un libro en papel no es cuestión de solo tomar prestada información, sino que es además factible relacionarse con el objeto: de tocarlo con los dedos, de palparlo con la mirada, de sentir los materiales y disfrutar sus proporciones. Esta relación con el objeto (y no solo con la información) es la que queremos subrayar en Ediciones MP.

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